Martes, 18 de julio de 2006
El otro día, alguien que había reflexionado me hizo reflexionar a mí con estas palabras:
¡Sí! Tengo la piel blanca, ¿y qué! Es mi color de piel, no sé por qué tengo que ir a ponerme bajo el sol para cambiarlo
No es textual porque no recuerdo las palabras exactas, pero el sentido es el mismo. Y tiene razón. Yo también estoy blanco, pero es mi color de piel, y el resto del año me queda genial. No me hace ninguna ilusión estar moreno ni me hace más feliz. Lo único que me puede provocar es un cáncer de piel, y no me parece razón suficiente para exponerme al Lorenzo, qué quereis que os diga...
¿Por qué tenemos que hacer caso del borreguismo generalizado e irnos a la playa a tostarnos? La playa es un lugar de lo más desagradable. La arena arde, y no hay nada que ver. Normalmente está sucia porque los que van además de borregos son unos cerdos (sí, dos animales en uno... como el gato). Si consigues encontrar un sitio para tender tu toalla entre el rebaño de borregos, sólo conseguirás que se te llenen de arena las partes íntimas, y ¡ay de tí que se te ocurra bañarte!. Porque si te bañas conseguirás que la arena se te quede pegada al cuerpo y sea mucho más difícil quitártela. Al menos si está seca sacudiéndote un poco se va.
Y ya que hablamos del agua... ¡Es salada! Te irrita los ojos, si te entra en la nariz estás acabado, y como tragues un poco provoca cagaleras de la muerte. Porque no sólo hay agua y sal, sino que unos metros más allá de donde te estás bañando hay la salida de una alcantarilla donde se arrojan los desperdicios de toda la ciudad al mar. Además, piensa que en el mar mueren peces, hacen sus necesidades, se comen entre ellos... y también piensa en ese dominguero que se adentra un poco en el agua con gesto apurado, se queda allí unos segundos, y vuelve con gesto de alivio. ¡A saber lo que habrá hecho el degenerado!
En fin, que yo en verano lo último que me apetece hacer es irme a una playa a pasar calor y volver salado y rebozado de arena. Prefiero mil veces la montaña. El aire es más limpio, haces ejercicio, el paisaje es más bonito, se está más fresco, y si te encuentras un borrego, puedes estar seguro de que no es además un cerdo.
Por: Dandel | General | Comentarios (1) | Referencias (0)