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Il Piccolo Dandel

Miércoles, 30 de agosto de 2006

De vuelta

Buenooooo por fin!

Vuelvo a retomar la escritura del Blog tras un placentero periodo vacacional. Bueno placentero placentero... no tanto. Resulta que a mitad de agosto encontré un currito de Grabador de datos de un par de semanitas en el que pagaban bastante bien, y a eso me he dedicado en mis vacaciones. A currar. Si es que no tengo remedio... soy un adicto al trabajo. ¿O será a la pasta?

Es que el viernes comienzo las prácticas de coche y necesito dinero líquido para financiarlas... O me veo comiéndome mis apuntes de mates de la universidad, que a falta de pan...

Al menos vuelvo a escribir con las pilas bien cargadas y con muchas ganas. Espero que en esta temporada ya se hayan solucionado los problemas de caídas en Bitácoras.com, porque si no ya tardo en buscarme otro server para el blog.

Cambiando de tema, este trabajo me ha permitido conocer a otro de esos extraños especímenes humanos llamados jefes. La verdad es que hay dos clases de jefes, ambos gilipollas (porque para querer ser jefe hay que ser gilipollas):

a) El jefe que no se le ve el pelo en todo el día y que no se cosca de lo que haces, y cada vez que aparece se deja a si mismo en ridículo, o

b) El jefe que va de buen rollo pero luego es tan cabrón como todos los jefes.

Pues el jefe que he tenido estas dos semanas quiere ser del tipo "b" pero en realidad es un puto "a". Menudo personaje. Le llamamos el Pulpo Gallego, porque el primer día se le ocurrió la insensatez de decirnos que él era como un pulpo, que con sus tentáculos nos iba a traspasar a nosotros diferentes responsabilidades. Buena metáfora, sí señor. Digna de un completo gilipollas.

Además de esto, es un impresentable, porque a la mínima que la caga alguien en vez de comentárselo para que mejore; coje y llama a la ETT para que lo echen, y hasta que no se va no vuelve a aparecer por la oficina para no tener que dar explicaciones a la cara. Menudo pimpinela.

¿Que por qué digo que para querer ser jefe hay que ser gilipollas? Para empezar porque no hay que tener sentimientos ni moral alguna. Hay que estar dispuesto a tratar a las personas a tu cargo como simples herramientas de trabajo, comerse marrones y echar broncas a tus subordinados, asumir responsabilidades... y todo por querer destacar por encima del resto, por esas ansias de poder que les caracteriza... Las mismas ansias de poder de los seguratas que son en realidad policías frustrados, y han visto demasiadas películas de Clint Eastwood.

Pobre gente, no sabe vivir la vida... aún estoy esperando encontrarme un jefe/a que no sea un perfecto imbécil. O como mínimo, que lo disimule bastante bien.

Por: Dandel | A Teleco's Life | Comentarios (0) | Referencias (0)

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